Del Estrecho de Ormuz a los surtidores argentinos: cómo las tensiones en Irán impactan en el precio global del petróleo

Las tensiones en torno a Irán han reactivado la preocupación por la estabilidad del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para el comercio global de energía. La interrupción del flujo de petróleo en este corredor ha generado aumentos en los precios internacionales del crudo y alteraciones en las cadenas de suministro energéticas en todo el mundo, con efectos que se extienden más allá del sector petrolero. En este contexto, los shocks geopolíticos en regiones estratégicas se traducen en presiones sobre los mercados globales, y pueden trasladarse a economías como la argentina, donde el precio de los combustibles también responde a dinámicas internas.

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Candela Peisajovich

4/13/20263 min read

En medio de crecientes tensiones políticas y económicas, el conflicto en Medio Oriente ya supera un mes de escalada. Los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Irán marcaron un punto de inflexión, al que Teherán respondió con una ofensiva de misiles y drones sobre distintos puntos de la región. Según Israel Katz, ministro de Defensa israelí, la ofensiva se enmarca en una estrategia preventiva ante la sospecha de que Irán estaría avanzando en el enriquecimiento de uranio con fines militares. Por su parte, el gobierno iraní sostiene que su programa nuclear tiene exclusivamente fines civiles. En este contexto, la condición de Irán como signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear vuelve a colocar en el centro del debate las tensiones sobre el control de sus actividades nucleares.

Tras los ataques de Washington a instalaciones estratégicas iraníes y en un contexto de fuerte escalada que incluyó la muerte del ayatolá Alí Jamenei, Teherán no sólo respondió con nuevos lanzamientos de misiles hacia Israel y bases militares estadounidenses en la región, sino que avanzó sobre un punto crítico del comercio global: el cierre del Estrecho de Ormuz. Este corredor, de tan solo 50 kilómetros de ancho, conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo, permitiendo el tránsito de algunos de los mayores buques petroleros del mundo. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, cerca de 20 millones de barriles de petróleo atraviesan diariamente este paso, lo que representa aproximadamente una quinta parte del consumo mundial.

Como consecuencia, los mercados energéticos registraron un aumento significativo en los precios del petróleo y del gas natural. En este contexto, el barril de Brent superó los USD 110, reflejando la incertidumbre sobre la continuidad del suministro. Este encarecimiento no se limita al sector energético, sino que se traslada a los costos de transporte, logística y producción a escala internacional. En particular, el aumento en los costos del transporte marítimo y de los seguros asociados a rutas consideradas de riesgo introduce nuevas tensiones en las cadenas de suministro globales. De este modo, la inestabilidad en un punto estratégico como el Estrecho de Ormuz puede generar efectos que exceden al mercado petrolero, afectando el flujo de bienes y los costos de producción.

En el plano argentino, el precio del combustible experimentó una aceleración marcada desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, con aumentos cercanos al 9%. Esta suba se refleja tanto en los indicadores estadísticos como en los valores en surtidores, donde el litro de nafta súper ha superado por primera vez los 1.800 pesos. Las subas semanales promediaron en torno al 4,8% para el conjunto de combustibles líquidos, impactando en el costo de abastecimiento y en la inflación general. Si bien este comportamiento responde a múltiples factores, como el tipo de cambio, la carga impositiva y la dinámica inflacionaria local, el aumento del precio internacional del crudo actúa como un factor adicional de presión sobre los precios internos.

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y disputas por recursos estratégicos, episodios como el conflicto en Medio Oriente ponen en evidencia la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales. La centralidad de puntos críticos como el Estrecho de Ormuz refleja hasta qué punto la estabilidad del comercio internacional depende de equilibrios políticos frágiles. En este escenario, los shocks geopolíticos no solo alteran los mercados energéticos, sino que también reconfiguran costos, flujos comerciales y expectativas económicas. Sus efectos pueden extenderse más allá de los grandes centros de consumo y alcanzar a economías periféricas, reforzando la interdependencia del sistema internacional.