Europa frente a un orden mundial en disputa
El boicot de Estados Unidos al G20 en Johannesburgo y la organización de una nueva edición bajo sus propias reglas revelan algo más profundo: el debilitamiento del orden liberal internacional. El Informe de Seguridad de Múnich 2026 denominó este fenómeno "wrecking-ball politics", fuerzas políticas que prefieren demoler sobre reformar, e instó a los Estados a actuar como "Bolder Builders" que aboguen por la reconstrucción multilateral. Ante el riesgo de que el G20 se convierta en un foro de imposición unilateral, Europa busca construir autonomía estratégica para preservar los pilares del orden global. La pregunta es si logrará hacerlo a tiempo.
POLÍTICA INTERNACIONAL


El boicot de Estados Unidos al Grupo de los Veinte (G20) en Johannesburgo ilustra el choque entre dos modelos del orden mundial. En 2025, el G20 se realizó en Sudáfrica con una agenda basada en el lema "Solidaridad, Igualdad y Sostenibilidad", el cual contradecía la política de Estados Unidos, quien decidió no asistir a la cumbre. En 2026, este último decidió excluir al anterior anfitrión de la convocatoria.
Hoy nos encontramos en la antesala a una nueva edición del G20 que se realizará en Estados Unidos. El evento contará con una agenda reducida a los tres temas que Washington considera prioritarios: cadenas de suministro, energía y tecnología. Bajo esa misma lógica de exclusión, no han sido invitados los Estados observadores ni Sudáfrica. Así, este foro, que representa aproximadamente el 85% del PBI global, se está convirtiendo en un club de aliados selectivos en lugar de un espacio multilateral. Detrás de esto hay algo más profundo: el debilitamiento del orden liberal internacional, su sistema de instituciones y las reglas multilaterales construidas tras la Segunda Guerra Mundial. El Informe de Seguridad de Múnich 2026 (MSR 2026) utilizó la expresión “wrecking-ball politics” para referirse a las fuerzas políticas que, como los EEUU, prefieren demoler sobre reformar. Si bien Estados Unidos lidera esta tendencia, dentro del G7 también existen fuerzas que coinciden con esta línea. Esto confirma que no se trata de casos aislados, sino de un cambio estructural en el teatro internacional.
El orden liberal que rigió en las últimas décadas se caracterizó por la cooperación entre Estados, el respeto a las instituciones y agendas que abarcaban temáticas sociales, ambientales y de desarrollo basadas en el beneficio mutuo. Hoy ese modelo enfrenta un desafío: uno donde el más poderoso busca siempre llevarse la mayor parte, las negociaciones entre dos países reemplazan a los acuerdos colectivos y las instituciones solo valen si sirven a los intereses del más fuerte. Walt sintetiza la lógica del más poderoso como: "lo mío es mío, y lo tuyo es negociable". La reducción de la agenda del G20, la exclusión de invitados y el retiro de EE.UU de numerosas instituciones multilaterales son la expresión tangible de este segundo modelo.
La autonomía estratégica como respuesta
Europa se encuentra ante la ardua tarea de entender cómo adaptarse a este nuevo escenario. Los resultados del MSR 2026 no sugieren que el viejo continente deba abandonar el multilateralismo, sino que para defenderlo primero deberá construir su propio poder. Los “Bolder Builders” deben ser tan audaces como sus oponentes. De ahí que la autonomía estratégica aparezca como respuesta necesaria, entendida como la capacidad de Europa de defender sus intereses y seguridad sin depender de Washington. El problema es que esa dependencia se construyó durante décadas en las que países europeos delegaron su defensa en EEUU, asumiendo que esa garantía era incondicional y hoy esa certeza ya no existe.
Los intentos europeos por construir independencia son concretos pero insuficientes. Los miembros de la OTAN aumentaron su gasto en defensa un 41% entre 2021 y 2025. En el plano comercial, la UE firmó acuerdos comerciales con México, Indonesia y el Mercosur. Sin embargo, esta búsqueda de autonomía es un proceso de construcción lento, y en el MSR 2026 se advierte que estos esfuerzos son aún insuficientes y que la superación de la dependencia estructural está lejos de completarse.
¿Llegará Europa a tiempo?
Si bien Walt advierte que la hegemonía depredadora puede no ser viable a largo plazo, lo cierto es que hoy se impone y amenaza con reconfigurar el orden mundial. Europa debe actuar con urgencia: el conflicto entre modelos puso en evidencia que principios que se daban por sentados, como las reglas de cooperación, las instituciones o quién decide la agenda global, pueden cambiar radicalmente. El MSR 2026 llama a los Estados a convertirse en “Bolder Builders“ en un mundo “Under Destruction”. La verdadera pregunta no es si este nuevo sistema logrará sobrevivir, sino si Europa logrará construir autonomía estratégica a tiempo, para así tener voz cuando el orden mundial se reconstruya.
