Retenciones en Argentina: pasado, presente y ¿futuro?

Las retenciones son un instrumento de política comercial comúnmente utilizado en Argentina. Una herramienta usada inicialmente en contextos de crisis económica terminó volviéndose habitual, adoptada por distintos gobiernos como fuente de recaudación e instrumento redistributivo. El gobierno de Milei ha expresado su interés en eliminarlas del todo y ha tomado medidas en esa dirección en los últimos meses. En este contexto, conviene revisar la función que cumplen las retenciones en el país y explorar el escenario contrafáctico que implicaría su eliminación total.

DESTACADOSECONOMÍA E INDUSTRIA

Lucía Díaz Bartolomé

12/17/20253 min read

Las retenciones son impuestos a las exportaciones recaudados por la Aduana al liquidarse los ingresos por bienes y servicios exportados. En Argentina, se suelen imponer a los productos más exportados como la soja, el trigo, el maíz y la carne vacuna, entre otros. Este instrumento surge como respuesta de política comercial ante situaciones de devaluación y altos precios de commodities a nivel internacional.

Esta combinación de factores genera una renta extraordinaria para el sector exportador, al poder vender a precios más altos y obtener mayores ingresos debido a la suba del tipo de cambio. Asimismo, la suba de precios internacionales afecta al consumidor local, al encarecer el precio del bien a nivel doméstico y volverlo menos accesible. Bajo este escenario, las retenciones permiten captar parte de esa renta, y así atenuar situaciones de urgencia económica, y moderar el impacto en los precios domésticos, produciendo efectos redistributivos en la población.

La implementación de las retenciones se explica por la variable del tipo de cambio: cuando la moneda está devaluada, las retenciones suelen aplicarse, en cambio, tienden a eliminarse en contextos de apreciación cambiaria o de presiones inflacionarias. Sin embargo, en la práctica las retenciones se han aplicado por periodos prolongados de tiempo, convirtiendose en mecanismos casi permanentes. Como consecuencia, varias fuentes argumentan que han producido efectos nocivos en la economía, reflejados en la caída en la producción e inversion de bienes exportables.

Otro problema de las retenciones es el impacto sobre el productor, un actor importante del sistema agroexportador. Como las retenciones reducen la ganancia del exportador, este le paga menos al productor por los mismos bienes, bajando el precio que recibe el productor y, por lo tanto, su ingreso. A largo plazo, termina deteriorando la capacidad de producir, ahorrar e invertir. Los productores sostienen que los gobiernos no comprenden que, sin el pago de retenciones, podrían invertir más en tecnología e insumos para aumentar su producción de granos.

Desde su función recaudatoria, su uso prolongado de las retenciones puede interpretase como una dependencia fiscal del Estado, aprovechando este impuesto para captar rentas extraordinarias en momentos de auge de exportación y crisis interna. Esto ha llevado a varios analistas a subrayar la necesidad de diversificar las fuentes de recaudación hacia otros menos distorsivos.

¿Qué está pasando?

En el último año, el gobierno ha buscado modificar el régimen de retenciones en dos instancias. En julio, el Decreto 526 oficializó la baja permanente de las retenciones para los principales granos y la carne aviar y vacuna: el maíz y el sorgo pasaron de 12% a 9,5%, el girasol a 5,5% y 4%, y la soja y sus subproductos de 33% y 31% a 26% y 24,5%. Esto fue bien recibido por actores dentro del sector debido a su carácter “permanente”, al otogarle al productor mayor previsibilidad para las próximas siembras.

Posteriormente, el Decreto 682/2025 estableció una alícuota del 0% en los derechos de exportación para granos y subproductos hasta el 31 de octubre de 2025, o hasta alcanzar USD $ 7.000 millones de exportaciones. Al poder exportar sin la retención, el gobierno logró acelerar las ventas externas y un mayor ingreso de divisas al Banco Central. No obstante, al contar con un carácter provisorio, en solo 3 días las exportadoras de granos agotaron el cupo, concentrando casi el 80% de las ventas en 6 empresas. Productores argentinos manifestaron su descontento, subrayando que este tipo de políticas cortoplacistas no les deja suficiente tiempo para ajustar sus ventas y aprovechar de esta ventana como las grandes empresas exportadoras.

¿Qué se puede esperar?

Ante las recientes declaraciones oficiales, es posible esperarsa una futura eliminación total de las retenciones, algo que coincide con la estrategia del gobierno libertario.

Concebidas originalmente como herramienta de urgencia ante contextos de devaluación y altos precios internacionales, si la coyuntura económica cambia es posible cuestionar la continuidad de las retenciones. Un escenario de mayor estabilidad cambiaria y bajos precios internacionales podría habilitar esta eliminación. A pesar de que aún no se puede afirmar una recuperación económica, se han dado algunas señales macroeconómicas luego de las elecciones de octubre, como la baja del riesgo país, que apuntan hacia ese camino. Por otro lado, el escenario de bajos precios internacionales de los commodities actual, también puede habilitar condiciones propicias para su eliminación.

En el caso de que efectivamente se eliminen, es importante observar sus efectos. Por un lado, el Estado recaudaría menores ingresos, resultando en un necesidad de diversificar sus fuentes de tributación para reemplazar estos fondos. Por otro lado, la suba de los precios internos que genera esta medida, podría afectar a sectores de menores recursos, por lo que algunos autores señalan que, en el corto plazo, aumentaría la pobreza. No obstante, hay autores que sostiene que esto será compensado en el largo plazo gracias al aumento de la productividad y empleo en el sector agroindustrial, contando con mayor ingreso y demanda laboral.