Un conflicto ignorado: la guerra civil en Sudán

En abril de 2023 estalló una guerra civil en Sudán tras décadas de intentos fallidos de democracia partidaria y golpes de Estado. El poder se disputa entre Abdel Fattah al-Burhan, jefe del Ejército, y Hemedti, líder de las RSF (Rapid Support Forces). Aunque en 2021 ambos sectores se unieron en un golpe militar, la alianza se quebró y derivó en un conflicto que involucra también a actores externos interesados en los recursos del país. La crisis humanitaria resultante es de las peores en décadas: 12 millones de desplazados y unos 25 millones de personas en inseguridad alimentaria.

POLÍTICA INTERNACIONAL

Martín Purita

8/26/20254 min read

Sudán fue una nación fragmentada desde su concepción. En la época colonial, Inglaterra y Egipto mantenían una administración conjunta sobre este territorio, ideada para sacarle rédito a los recursos naturales y sin preocupación alguna por las diferencias étnicas y poblacionales de la región.

Tras el derrocamiento de la monarquía egipcia producido por la Revolución de 1952, el gobierno de Gamal Abdel Nasser comenzó a ejercer presión para que Sudán obtenga su independencia. Para 1956, se habían liberado del dominio colonial, pero se encontraron con un territorio plagado de inestabilidad y de conflictos tribales. Sudán surgió de la herencia del dominio colonial, y, debido a las condiciones impuestas por los poderes coloniales, su futuro estaba condicionado. En las décadas sucesivas a su independencia, Sudán sufrió 20 golpes de Estado, una Guerra Civil en la región de Darfour y, en 2011, la emergencia de Sudán del Sur.

La aparición de esta nueva nación se dio tras una prolongada lucha legislativa. El sur del país es en su mayoría cristiano, y su perfil étnico se compone de diferentes pueblos provenientes del África Subsahariana. En contraposición, en el norte prevalecen pueblos árabes. El objetivo principal de la separación fue lograr un tan ansiado respeto por las diferencias religiosas y culturales, además de conseguir salir de la esfera y de la hegemonía de Khartoum, capital y centro económico del país.

Separatismo en Darfour: ¿visión concreta o apuesta para llegar al poder?

La región de Darfour, que también goza de marcadas diferencias culturales con el norte debido a sus raíces bereberes, no pudo obtener su independencia. Fue a partir de este fracaso que surgió la figura de Hemedti y sus RSF, que, apoyadas por Rusia y por los Emiratos Árabes Unidos, comenzaron una campaña armada bajo el pretexto del separatismo. Sin embargo, observadores internacionales sugieren que estos generales dejaron las diferencias étnicas y culturales en un segundo plano. Se apropiaron de la lucha y la llevaron hacia una disputa por el poder entre dos figuras centrales en la política sudanesa, que en algún momento habían actuado en conjunto para derrocar al gobierno de turno.

Diversas potencias han intentado aprovecharse de la situación de Sudán. El auspiciante más explícito de las RSF, los Emiratos Árabes Unidos, se posicionó como proveedor de drones y de armamento militar moderno a cambio del acceso a numerosos depósitos de oro. Otro actor involucrado con este grupo es Rusia, a través de su notorio grupo de mercenarios, Wagner Group. Este grupo, si bien privado pero controlado por el Kremlin, lleva años sometiendo a Estados africanos a relaciones de dependencia con el fin de proveerles una tan ansiada seguridad frente a la violencia facciosa. Todo indicaría que las RSF, integradas en parte por mercenarios y agentes foráneos, tienen como objetivo tomar el poder, y están dispuestos a vender los recursos naturales del país para obtener el financiamiento para su campaña.

Wagner también está tras el oro en Sudán, y las RSF están dispuestas a cederlo si le facilitan el ascenso al poder. El gobierno sudanés está intentando poner un freno a estas operaciones, evidentemente, sin mucho éxito. El país, ya afectado por la guerra y la crisis humanitaria, se está quedando también sin recursos naturales y sin proyección a futuro.

Conflicto y crisis humanitaria

Con la guerra civil llegó una de las peores crisis humanitarias del siglo XXI, y una que está siendo gravemente ignorada. Human Rights Watch sugiere que ambas partes, tanto el ejército como las RSF, han cometido crímenes de guerra, entre ellos el asesinato y la violación de civiles. Observadores de este grupo descubrieron que las RSF están tomando prisioneras a niños menores de edad y forzándolos a convertirse en esclavos sexuales. Si bien tribunales como la CIJ (Corte Internacional de Justicia) identificaron los crímenes y se propusieron procesarlos, es una realidad la dificultad que impone detener a los perpetradores, de los cuales gran parte quedará impune.

Por otro lado, la situación alimentaria es igual de preocupante. El World Food Programme (WFP) confirmó una situación de hambruna generalizada en 2024, y sugiere que casi 25 millones de personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria. A pesar de las enormes dificultades que presenta el acceso de alimentos y de servicios básicos al país, y pese al descuido de la situación en Sudán por parte de las grandes potencias, organizaciones como UNICEF y WFP siguen haciendo lo posible por ayudar a la población civil.

Los síntomas de la guerra

La guerra está terminando de destruir a Sudán. Este conflicto, a diferencia de la Guerra en Ucrania o de la Guerra en Gaza, no está recibiendo la cobertura mediática necesaria en occidente. Así, una de las crisis humanitarias más agudas de los últimos tiempos está siendo ignorada por gran parte de la población mundial. En un mundo donde los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos son cada vez más frecuentes, seguir ignorando estos conflictos va a lograr que la guerra se consolide como una manera legítima de hacer política, si es que aún no es vista como tal.

Organismos relacionados con las Naciones Unidas están haciendo todo lo posible por ayudar a los civiles involucrados, pero sin mucho efecto. A la luz de este conflicto quedó demostrado que no hay límites entre los dos generales y su disputa por el poder, y que seguirán luchando a costa del pueblo sudanés. Si bien parecería que las RSF están perdiendo terreno, siguen cometiendo crímenes de guerra, asesinando y violando civiles en la zona de Darfour, bajo el auspicio de los Emiratos Árabes Unidos y de Rusia. Si seguimos ignorando el conflicto, la región terminaría de descender a un Estado de anarquía casi absoluto, donde el terror y la violencia ya son moneda corriente.